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En esta Vereda o antiguo camino de Sevilla a Ronda, frente a un recién construido cenobio de carmelitas calzados, donde hubo campos y huertas extramuros de la población, estaba un vetusto hospital, llamado del Señor San Bartolomé Apóstol, en el que se hospedaban a necesitados y menesterosos desde hacía bastante tiempo, con un origen medieval posiblemente, que contribuía con el pago del impuesto del Subsidio a la Corona Española en 1.538. Todo a cargo de gentes piadosas que, poco después, constituirían una cofradía con el mismo título del Santo Apóstol martir. Esta obra devota quiso dar oficialidad y organización a sus fines religiosos y caritativos, por lo que obtuvo sus reglas fundacionales del Sr. Provisor doctor Vélez de Guevara, el día 16 de Agosto de 1.568. |
| Pasados unos años, en el mismo seno, siguiendo las corrientes del Concilio de Trento y la práctica del Vía Crucis, se constituye una hermandad singular de cofrades penitentes con la intención de imitar a Cristo en su Pasión camino del Calvario, cuando ofreció a la Humanidad su Supremo Sacrificio. Estos antepasados nuestros, tuvieron la necesidad de fundar una hermandad, que siguiera al Nazareno de la Cruz a Cuestas, con sus cofrades vistiendo el hábito morado y con la cruz del Maestro, en admirable estación a la Parroquia Mayor en la madrugada del Viernes Santo y, por eso, el pueblo les llamó la Cofradía de los Nazarenos, uniéndose a otras hermandades existentes con esa finalidad penitencial: Veracruz, Rosario o Cinco Misterios y Soledad, para ir conformando la Semana Santa utrerana antigua, que en el siglo siguiente incorporaría otras hermandades como la de San Miguel o la de Ntra. Sra. del Amparo. Fué el doctor Iñigo de Leziñana, provisor Cardenal Don Rodrigo de Castro, quién en las casas arzobispales hispalenses otorgó su fundación en un día treinta y uno de Mayo de 1.586, con el glorioso nombre de la Santa Cruz de Jerusalén. |
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Estamos en el punto de partida, en el hospital utrerano de San Bartolomé,
donde un representante de "los doce" o "Clavería"
de la cofradía de los nazarenos iba a Sevilla, o quien sabe si
esperaba en Utrera a un notable artista, para cumplir un importante
encargo. El día señalado fue la histórica fecha
del veinte de Marzo del año del Señor de mil quinientos
y noventa y siete, bajo el pontificado del papa Clemente VIII, reinando
el prudente católico Felipe II y en los últimos años
del cardenal sevillano y gran señor renacentista Don Rodrigo
de Castro y Osorio. Y fue así como un inspirado imaginero-escultor
entregaba una carta de pago:
"Marcos de Cabrera, escultor, otorgo que recibo
de Luis Sánchez de Arco, vecino de Utrera, alcalde de la Cofradía
de Nazarenos de dicha villa, veinticinco ducados, por la hechura de
cabeza, manos y pies, y unas potencias de un Cristo Nazareno que he
hecho de escultura y madera de cedro para dicha Cofradía, los
cuales Luis Sánchez me ha dado y son en mi poder de que me doy
por contento y pagado a mi voluntad." |